viernes, 28 de agosto de 2015

Cachetada

   Y avanzo, mi mirada se dirige hacia el cielo, mi rostro se viste de gala y se adorna con su mejor sonrisa. Pues así ando, paso por paso. Mi caminar va al ritmo de una sinfonía flotante... De repente, mi mejilla es perturbada por una gota de agua punzante y grosera que se torna precursora de una tormenta. Mi rostro es obligado a cambiar su proyección, ahora mira hacia el suelo y caigo en la cuenta de que no es igual a aquel azul y basto lugar, éste no es una ilusión, es real, objetivo, duro y mortal. El agua me acosa y empiezo a sentirme ahogada. Mis pasos son pesados, parecen esclavos cansados. Intento correr, saltar, alcanzar mi paraíso, pero el suelo no me deja tomar impulso y además, me encuentro adherida a la superficie.
   La realidad decidió atacarme, someterme, acabó de gritar sus palabras: "oscuridad, maldad, fracasos, también existen, pero el cielo no se mudará de planeta ni tampoco envejecerá"
   Pienso: Necesito un buen calzado para recorrer todos los suelos hasta mi cielo.

martes, 11 de agosto de 2015

Abrazo de agosto

   Mi pecho contra el tuyo está. Soy capaz de sentir tu corazón bombear vida, tu cuerpo dilatarse intermitentemente y apoderarse del mío. Entre ambos nace una sinfonía interpretada por energía, colores, olores, sentimientos... Me convierto en perceptora nata de tu interior, casi puedo describir tus pensamientos.
Mis manos deciden entonces memorizar tu espalda, no la pretenden olvidar, delinean tus curvas y colorean tu piel, la desean tatuar en sus palmas.
Nuestros cuellos se adhieren sin esfuerzo alguno, uno es la llave, el otro la cerradura, encajan perfecto y gozan de eternidad.
Inhala, exhala. Inhala, exhala. Este ciclo nos hace recordar que nada es para siempre, sin embargo, nos declaramos rebeldes y aplicamos la fuerza contra el otro.
Flotamos sin consciencia, estamos sumergidos en mundos paralelos en donde la tranquilidad nos vuelve ligeros, ausentes del caos.
Abrázame fuerte. Dulce, dominante, pero hazlo ya que no quiero aterrizar.

sábado, 8 de agosto de 2015

Crisis

A veces me encuentro atónita y asqueada de pertenecer a esta raza animal tan egocéntrica y estúpida. Sus narices son tan grandes y su periferia tan selectiva que se vuelven inmunes a comprender la realidad.
La vida es una simplicidad tan explícita que nos da miedo enfocarla. Preferimos tildarla de misteriosa  y absurdamente evadimos lo que esta ahí.
Tenemos valores, moral, ética, leyes... Son sólo palabras que encuentro repugnantes al conocer su objetivo, ¡qué asco!, asco mil veces. No quiero ni mencionar al dinero, él es el diablo en persona y a él lo tenemos mas presente que al propio "Dios".
Los errores son un milagro, nos recuerdan que no somos "superiores", sino humanos, animales, unos seres mas en ésta microscópica burbuja de oxigeno.
Y es ahora cuando siento la necesidad de recalcar que todo lo que hagamos mientras respiramos es para nosotros, para mas nadie, además, quien seas y lo que hagas ahora no cambiará tu destino, el dejar de existir.
Sólo pido esto:
Menos juicios y mas comprensión.

Menos palabras y mas acciones.

Menos apretones de manos y mas miradas directas.
Menos vestiduras y mas relleno.
Menos gritos y mas besos.
Menos odio y mas amor.