viernes, 28 de agosto de 2015

Cachetada

   Y avanzo, mi mirada se dirige hacia el cielo, mi rostro se viste de gala y se adorna con su mejor sonrisa. Pues así ando, paso por paso. Mi caminar va al ritmo de una sinfonía flotante... De repente, mi mejilla es perturbada por una gota de agua punzante y grosera que se torna precursora de una tormenta. Mi rostro es obligado a cambiar su proyección, ahora mira hacia el suelo y caigo en la cuenta de que no es igual a aquel azul y basto lugar, éste no es una ilusión, es real, objetivo, duro y mortal. El agua me acosa y empiezo a sentirme ahogada. Mis pasos son pesados, parecen esclavos cansados. Intento correr, saltar, alcanzar mi paraíso, pero el suelo no me deja tomar impulso y además, me encuentro adherida a la superficie.
   La realidad decidió atacarme, someterme, acabó de gritar sus palabras: "oscuridad, maldad, fracasos, también existen, pero el cielo no se mudará de planeta ni tampoco envejecerá"
   Pienso: Necesito un buen calzado para recorrer todos los suelos hasta mi cielo.