Pasa el recuerdo y deja secuelas sensitivas.
Secuelas que expulsan a vellos rebeldes de su cuero.
El pecho parece exprimirse por una fuerza benévola, que lejos de dañar, lo rejuvenece.
La cuna de la vida también palpita, recuerda su existencia y se baña de calor.
Pasa el recuerdo y deja secuelas sensitivas.
Secuelas que expulsan lágrimas amargas de su cuenca.
El pecho parece asfixiarse, ésta vez la fuerza pretende dañar.
La cuna de la vida muere en el acto y un gran frío recorre el cadáver.
Pasa el recuerdo y deja secuelas sensitivas.
Secuelas que expulsan humanidad.