A veces me encuentro atónita y asqueada de pertenecer a esta raza animal tan egocéntrica y estúpida. Sus narices son tan grandes y su periferia tan selectiva que se vuelven inmunes a comprender la realidad.
La vida es una simplicidad tan explícita que nos da miedo enfocarla. Preferimos tildarla de misteriosa y absurdamente evadimos lo que esta ahí.
Tenemos valores, moral, ética, leyes... Son sólo palabras que encuentro repugnantes al conocer su objetivo, ¡qué asco!, asco mil veces. No quiero ni mencionar al dinero, él es el diablo en persona y a él lo tenemos mas presente que al propio "Dios".
Los errores son un milagro, nos recuerdan que no somos "superiores", sino humanos, animales, unos seres mas en ésta microscópica burbuja de oxigeno.
Y es ahora cuando siento la necesidad de recalcar que todo lo que hagamos mientras respiramos es para nosotros, para mas nadie, además, quien seas y lo que hagas ahora no cambiará tu destino, el dejar de existir.
Sólo pido esto:
Menos juicios y mas comprensión.
Menos palabras y mas acciones.
Menos apretones de manos y mas miradas directas.
Menos vestiduras y mas relleno.
Menos gritos y mas besos.
Menos odio y mas amor.