lunes, 30 de noviembre de 2015

Desde Arriba

   Mi piel se contrae elegante y sus vellos se ereccionan en cuanto tus yemas la tocan paralela y vacilante. Mis labios empiezan a temblar y la deficiente respiración los seca al instante. Mis ojos se pierden en tus lóbulos, en tu cuello, se pierden en el palpitar de tu yugular, sin embargo, no están conscientes de lo que ven, no soy capaz de enviarles vida, en este momento tus manos guardan aquella vitalidad que supongo reflejar. 

   Ahora, me besas. Necesito despegar mi rostro del tuyo para poder continuar despierta, lo único que conozco es a ti, siquiera me encuentro confiada de ser alguien, me has traspasado.

   Desde aquí arriba llego a contemplar tanto que me pregunto si sigo bombeando sangre. Tomo del cuello a la realidad. Una lágrima decide bañar mi mejilla y yo, resuelvo secarla con tus labios, ponerme de pie y decirle al aire que te amo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Entiendes?

¿Entiendes? ¿Entiendes el sentido de tu vida? ¿Entiendes acaso sus caricias? ¿Entiendes acaso sus carencias?

  Entender el correr de tu sangre, la temperatura de tus labios ¿Entiendes de lo que hablo?

  Preguntas y respuestas ocurren mientras mi muñeca actúa contra este papel y sigo sin encontrar respuesta.

  Latidos y suspiros suceden sin razón aparente y sigo sin sorprenderme de su temple.

  El tiempo vive sus segundos como si mañana no existiese y sigo sin preocuparme por su muerte.

  Quiero ahora, encontrar respuestas, sorprenderme de su temple y preocuparme por su fin. Quiero ahora, entender el tiempo, entender  mis latidos y entender mis preguntas. Quiero ahora, entender el por qué de mi vida... Quiero ahora, sólo entender.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Evocando--- por Augusto Mendiburu

      Siento el amor como cuando tenia catorce, mi primer amor. Aquella angustia, incertidumbre, que al mismo tiempo era tan especial, ese nudo en el corazón o peor aun, ese hueco en el estómago, ese capricho, las ganas y el provecho de cada instante, tocando, sintiendo, el corazón suspira. Mis ojos se deleitan del paisaje por instantes, mis manos tienen la dicha de sentir y mi lengua saborear esa textura carnosa con olor a desesperación. Olores, placeres, caricias, todos ellos en el alma, sentirme vivo por momentos en ese pacto de amor instantáneo. La vida sigue, las historias se repiten una y otra vez como etapas. ¡Qué buenas etapas! Libertad y al mismo tiempo esclavitud, ésta te deja dependiente ya que la adicción se vuelve parte de la rutina. ¿Hasta qué punto querer sentir de esta manera en la deriva de pensamientos incontrolables y fantasías? Llevarte al éxtasis. Sobornar tu mente con miradas y gestos, cada pequeño detalle cobrando vida y haciendo magia dentro de tu ser, haciendo que todo a tu alrededor, el que siempre luce igual, parezca tan distinto. Empieza una energía motivadora y sin razones también el miedo a que esto termine súbitamente, pero, ¿por qué temer? Parece tan bueno, tan real. ¿Qué tanto lo es? ¿Cuánto tiempo dura? No es una tarea fácil sobrellevar todo esto y no quisiera saberlo, tan solo disfrutarlo durante el tiempo que exista y durante el que la vida me lo permita. Todo es infinito, tan solo se muta. Sabemos que algo diferente comienza y de nuevo, siento el amor como cuando tenia catorce.