viernes, 15 de julio de 2016

Escape

Cierro mis ojos. Soy capaz de sentir mis cuerdas vibrar, el origen de mi voz, siento que puedo tocar las notas y jugar con ellas; subirlas, bajarlas, tensarlas y liberarlas. Ellas, celosas de mi adulterio con otras, cosquillean mi garganta, carraspeo para defenderme pero fallo a su favor y cuando de repente una nota mantiene su tiempo un sueño me abraza, eleva mi cuerpo hacia la cima de una montaña altísima donde causa en mí miedo a moverme-- espero no caer--. Abro mis ojos temerosa y encuentro la realidad, respiro, las notas que era capaz de tocar ya no están y ahora mi voz es banal, tan banal como lo que veo... Quiero regresar.